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miércoles, 25 de noviembre de 2009

El poder de atrevernos a vivir….

…el tremendo poder de atrevernos a sentir, a compartir, a ser auténticos, a ser humanos, a contar nuestros dolores, a confesar nuestros miedos sin vergüenza...esto me surgió durante el taller que asistí la semana pasada con Uranio Paes, el presidente de la Asociación Internacional de Eneagrama (IEA). Fue un taller 100% experiencial - algo que no me esperaba – en el cual cada uno de los asistentes, que éramos alrededor de 30, salió al frente y vivió una experiencia en el símbolo del Eneagrama que estaba en el suelo.

A mí en general me cuesta salir adelante y exponerme….pero al ver la valentía de los otros y al sentir que había cosas dentro de mí que se estaban movilizando, tuve que salir. Me atreví a mostrar lo que me estaba pasando; sin saber dónde iba a terminar el proceso, arriesgándome a que salieran cosas que no iban a estar bajo mi control…al igual que todos los que estaban en el taller. Y el resultado valió la pena…pude nuevamente constatar el poder sanador que tiene abrirse, reconocer y mostrar nuestros pensamientos, emociones y reacciones corporales.

Ser testigo de la fragilidad humana, de la autenticidad de cada uno, es en general para mí, algo irresistiblemente seductor. Qué ganas de buscar más espacios donde podamos crear una esfera de energía común que nos contenga, y donde sintamos el coraje y la tranquilidad para reconocer y declarar públicamente nuestras sombras, paso esencial para encontrarnos con nuestras luces…

jueves, 15 de octubre de 2009

Eneagrama para la compasión

Vengo llegando de mi taller de los miércoles, donde enseño Eneagrama, y estoy con una sensación que creo estar identificando...me pasa que cuando enseño, intento mostrar tanto las luces como las sombras de cada Tipo de Personalidad, y que no son más que dos caras de la misma moneda. Pero por más que trate (según mi mirada) de mostrar las luces, los asistentes se quedan con las sombras principalmente.

Y en vez de seguir resistiéndome a este fenómeno, mientras escribo he decidido aceptarlo....creo que lo que pasa es normal, ya que nos es más fácil identificar las conductas menos sanas en los demás, y relacionarnos más con la caricatura de cada número, que con sus aspectos sanos, ya que esos me cuesta más verlos.